HEBRÓN

4 Claves para combatir a los falsos maestros

Pero ustedes, amados, edificándose en su santísima fe, orando en el Espíritu Santo, consérvense en el amor de Dios, esperando ansiosamente la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna. (Judas 20-21)

“Los mejores perfumes vienen en frascos pequeños”. No sé si recuerdo el refrán a la perfección, pero me parece adecuado aplicarlo a la Epístola de Judas. Tiene muchas verdades y exhortaciones, grandes revelaciones, grandes advertencias y una gran doxología. ¡Y ni siquiera tiene un capítulo!

En esta pequeña carta, Judas (no el Iscariote, sino el hermano de Jesús), alerta a la comunidad genuina de discípulos sobre falsos maestros que se “infiltraban encubiertamente” en las iglesias, convirtiendo la doctrina de la Gracia de Dios en ocasión para el libertinaje.

Y luego de muchas definiciones de cómo se ven estos falsos maestros (Judas 12-16), las cuales haríamos bien en revisar, procede a dar 4 claves para resistir a la influencia de las mentiras de los falsos maestros.

  1. Edificarse unos a otros en la fe

La primera clave es permanecer en comunidad. La vida cristiana no es una vida solitaria, es una vida de servicio y estimulación a la piedad. La primera recomendación de Judas no es personal ni individual. Tanto en el verso 17 como en el 20, Judas escribe “Pero ustedes, amados..”, no es un reto individual, es un reto colectivo, de todos los que somos hermanos, los que formamos la Iglesia, los que hemos sido comprados por Jesús y hemos sido bautizados en su Espíritu, tenemos esta misión de edificarnos (v20).

Sin embargo no podemos pensar que la edificación venga a ser meramente algo educativo, de mejora personal o de situación económica, ciertamente esto aporta a la persona pero no es la clase de edificación a la que Judas se refiere sino “Pero ustedes, amados, edificándose en su santísima fe…”

Esta es la fe “que de una vez para siempre fue entregada a los santos.” La enseñanza apostólica que está completa en Cristo y revelada en su Palabra, no podemos edificar a otros con nuestras ideas o consejos humanos, fuera de la Biblia no podemos edificar a nadie en absoluto.

  1. Oración en el Espíritu

Maravillosamente el otro paso clave para mantener una pureza doctrinal no es solo conocerla, sino mantenerla “orando en el Espíritu Santo” (v20). La marca del Espíritu Santo es la que nos distingue como creyentes del mundo y específicamente de los falsos maestros de los cuales Judas testifica “Son individuos mundanos que no tienen el Espíritu”. Judas 19.

Así que no podemos pensar que la oración en el Espíritu sea una experiencia de trance o inalcanzable para el creyente “promedio”, sino que todas las oraciones que realizamos los creyentes genuinos son “en el Espíritu”.

Teniendo un corazón nuevo dado por el Espíritu Santo en el nuevo nacimiento y una mente edificada en la fe por la Palabra de Dios podemos elevar oraciones con pasión y entendimiento hacia el Padre para que pueda preservar la vida de la Iglesia en estos tiempos de dificultad.

  1. Conservarse en el amor de Dios

¿Quieres saber cómo perseverar? Edifícate con otros y ora en el Espíritu. Pero no olvides el amor de Dios. Ninguna de las disciplinas espirituales realizadas de forma mecánica dan ningún fruto. Solo aquellas que son realizadas en el amor de Dios.

La perseverancia del creyente es la otra cara de la moneda y la consecuencia natural de la preservación realizada por parte de Dios en su amor, como lo dice en v24.

Él es fiel para “guardarnos sin caída”, pero a nosotros se nos ordena “conservarnos en su amor”, es allí donde podemos encontrar consuelo en nuestras dificultades, satisfacción para nuestra alma y fortaleza para la lucha, así que esforcémonos cada día en amarle más, en disfrutar de su amor, y en compartir de su amor con los demás.

  1. Esperar en Cristo

La última clave del apóstol para mantenernos firmes es la de esperar “ansiosamente la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna”.

Este es un tema poco abordado en nuestras iglesias sea porque existe mucha división respecto a temas de escatología o porque ha sido relegada a un segundo plano, la esperanza de una vida eterna y la segunda venida del Señor Jesús debe ser un aliciente para todo creyente, debe ser algo que nos motive y que la esperemos con ansias, como un niño espera el regreso de su padre del trabajo, o una novia a su prometido que viajó a otro país, o un pequeño perro el retorno de su amo.

Esperar la vida eterna se relaciona con la misericordia de Dios en nuestro Señor Jesucristo, no hay esperanza de vida eterna fuera de la obra de Jesús. En esto no hay méritos propios ni lugar para el orgullo, todo ha sido dado por Gracia a nosotros por la obra perfecta de Cristo.

 Conclusión

La forma más efectiva para hacer frente a la inundación de falsedad que busca ahogar nuestra fe (sea de falsos maestros dentro de la iglesia o filosofías mundanas fuera de la iglesia), es formar una verdadera vida de comunidad como los primeros creyentes que buscan vivir en comunión con Dios, siendo guardados por Él y permaneciendo en su amor, quienes se edifican en la enseñanza y oran con poder en el Espíritu, quienes juntos esperan la “esperanza bienaventurada” del retorno de Cristo y que han conocido la misericordia del Señor.

Te pregunto ¿Estás en una comunidad como ésta? ¿Crees que una vida cristiana solitaria puede llenar los requisitos del escritor bíblico? ¿Qué estamos haciendo para edificar el cuerpo de Cristo? ¿Nos limitamos al contacto por internet, tv o cable? ¿Es la plataforma on-line la única forma válida de combatir las herejías? Dios nos de entendimiento y nos guíe para seguir confiando y creyendo en su Palabra y esperando en Cristo.

David Arreaza

David es escritor en Hebrón y sirve al Señor como Pediatra en el Seguro Social y en la música en una comunidad misionera. Casado con Eva, asiste a Iglesia Reforma en Ciudad de Guatemala.

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