HEBRÓN

¿Cómo lograr obedecer a Dios?

Los que creen en el Hijo de Dios tienen vida eterna. Los que no obedecen al Hijo nunca tendrán vida eterna, sino que permanecen bajo la ira del juicio de Dios. Juan 3:34-36 (NTV)

Sin lugar a dudas, el capítulo 3 de Juan es uno de los más conocidos y citados en la Biblia y ¿Qué creyente evangélico no puede repetir de memoria Juan 3:16? El propósito del evangelista, expresado en 20:31, es el de señalar a Jesús como el Hijo de Dios. “El que Dios envió” tiene autoridad sobre todos. Esta autoridad se ejerce por medio de la respuesta que cada persona da a la revelación de Dios en Jesús, la palabra creer abarca la aceptación de la autoridad del Señor y nuestra obediencia.

Cuando Jesús desafía a uno, tiene que responder, con fe o con desobediencia. El que responde con fe recibe la vida del mundo eterno de Dios, aun aquí en este mundo. El que desobedece revela que no ha creído, porque la fe se expresa en obediencia a Jesús. El que no cree nunca logrará siquiera un vistazo de la verdadera vida, porque ya está morando bajo la ira de Dios.

La condenación se expresa en términos personales (“ira de Dios”), no porque Dios tome una actitud de enemigo, sino porque la vida y su opuesta son asuntos profundamente personales.

El creyente vive por su relación personal con Dios; el que desobedece no vive, porque su relación con Dios es negativa. A nosotros nos toca hoy elegir a quien obedeceremos, y Dios quiere que lo elijamos a Él.

Postergar nuestra elección es decidir no seguir a Cristo; la indecisión es una decisión fatal.

Hay solamente dos categorías de gente: los que creen en Cristo (le obedecen) y los desobedientes. Hay solamente dos caminos (Mateo 3:13-14), dos maneras de construir la casa de la vida (Mateo 7:24-27) y dos destinos (Mateo 25:31-46).

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