HEBRÓN

Cosiendo mis hojas de higuera

En uno de los libros que estoy leyendo se habla de la caída de Adán y Eva en el huerto del Edén. ¿Recuerdan? ¿La serpiente, el árbol, la mentira, el destierro?

Génesis 3:7-8 señala:

“Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales.

Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto”.

Siempre vi como natural que ellos decidieran coserse esos delantales, ¿quién no lo haría?, se avergonzaron de su desnudez y encontraron una forma inteligente de resolver el asunto.

Nunca se me cruzó por la cabeza que ese simple acto reflejaba la necedad del corazón del hombre por querer resolver las cosas a su manera. Adán y Eva sabían que habían hecho algo terrible, empezaron a sentir cosas que no conocían, el pecado había entrado y empezó a carcomerles de inmediato.

Quisieron arreglar de alguna manera su metida de pata, agarraron esas hojas y se cubrieron…luego, el Señor se paseaba por el huerto y ellos en vez de salir a Su encuentro, en vez de correr a pedir Su ayuda y reconocer su pecado, hicieron exactamente lo opuesto: se escondieron. ¿No te parece paradójico? ¿Esconderse del que todo lo sabe? ¿De verdad ellos creyeron que ganarían el juego de la escondidas? Para mí, es hasta boba su reacción. Sin embargo, al estudiar y entender lo que había en el corazón de esta pareja, me doy cuenta que yo he hecho lo mismo incontables veces.

Si, he sido desobediente, he pecado y he querido ser autosuficiente y buscar autojustificarme. He cosido muchas hojas de higuera para tratar de cubrir mi falla. He usado la pantalla de un ministerio, un lenguaje muy espiritual, publicaciones muy bíblicas en mis redes sociales o un buen ‘performance’ en el tiempo de adoración de un servicio dominical-todos como delantales para tapar mi vergüenza o deshonestidad; pero escucho la voz de Dios paseándose a mi alrededor, llamándome, esperando que yo confiese mi impotencia y mi profunda necesidad de Su redención.

El versículo 21 del mismo capítulo narra que el Señor les hizo túnicas de pieles a Adán y Eva para cubrirles adecuadamente. Esas túnicas obviamente salieron de la piel de algún animal. Es sorprendente como desde el Génesis nuestro Dios nos da un vislumbre de Su plan redentor. Un sacrificio necesario para redimir el pecado de humanos imperfectos que no pueden salvarse a sí mismos. Me cautiva que el Señor nos amara tanto desde el principio de la historia.

No sé cuántas hojas de higuera has entretejido para tratar de taparte, no sé si has corrido a esconderte de Su presencia. Sólo quiero recordarte que esas hojas que estás usando son temporales, pero Él, por otro lado, ya tiene Su plan para redimirte permanentemente. Su Gracia te está esperando para cubrirte.

Ya no huyas de Tu Creador, ya no dejes que la vergüenza y la culpa te alejen de Su amor. Sal, admite tu falta, acepta Su ayuda, tira tus hojas de higuera y cúbrete de Su redención.

“Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad” 1 Juan 1:9 RVR60

El Señor dice: “Vengan, vamos a discutir este asunto. Aunque sus pecados sean como el rojo más vivo, Yo los dejaré blancos como la nieve; aunque sean como tela tenida de púrpura, Yo los dejaré blancos como la lana” Isaías 1:18 DHH

Doménica Maeda | Destellos.

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