HEBRÓN

Cristo es nuestra Paz

“Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.” Mateo 5:9

Después de la Segunda Guerra Mundial, la Organización de Naciones Unidas fue creada para fomentar la paz mundial. Pero desde su fundación en 1945 no ha habido un solo día de paz mundial. Ese es un comentario triste de la ineptitud del hombre para lograr la paz. De hecho alguien una vez dijo que ¡Washington D.C. tenía tantos monumentos de paz porque construían una por cada guerra!

No siempre ha sido así. Antes de la caída del hombre, la paz reinó en la tierra porque toda la creación estaba en perfecta armonía con su Creador. Pero el pecado interrumpió esa paz al alejar al hombre de Dios y trayendo una maldición sobre la tierra. El hombre no pudo conocer la paz verdadera porque no tenía paz en su corazón. Es por ello que Jesús vino a morir.

Una vez leí una historia sobre una pareja en una audiencia de divorcio cuyo conflicto no se podía resolver, ellos tenían un hijo de cuatro años el cual estaba en angustia y con lágrimas en los ojos por lo que estaba sucediendo. Mientras la pareja estaba discutiendo, el niño alcanzó la mano de su papá y la de su mamá y los jaló hasta que los unió.

En un sentido eso es lo que Cristo hizo: proveyó de justicia que le permite al hombre y a Dios unir las manos. Romanos 5:1 dice que los que son justificados por la fe tienen paz con Dios a través de Cristo Jesús. Colosenses 1:20 dice que Dios reconcilió todas las cosas con él mismo a través de la sangre de Cristo en el sacrificio de la cruz.

Sin embargo, la escena de la cruz no fue nada pacífica. Dolor, lamento, humillación, odio, burla, tinieblas y muerte dominaban opresivamente pero a través de todo ello Cristo estaba haciendo lo que nadie más podría hacer: hacía la paz entre Dios y los hombres. Pagó el precio supremo para darnos un regalo maravilloso.

En el futuro, Jesús volverá como el Príncipe de Paz para establecer un reino de paz y nos introducirá a una era de paz. Mientras tanto Él reina sobre los corazones de todos los que le aman. ¡Que su paz reine en tu corazón hoy!

Por: John MacArthur


ORACIÓN
Gracias Dios por la paz que me das en el corazón, la cual viene por conocer a Cristo, quiero conocerte cada día más, revélate a mi corazón en el nombre de Jesús, amén.

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