HEBRÓN

El encargo de Su Rey

Dios sabía con anticipación que el pueblo en un momento de la historia iba a desear lo que los demás pueblos tenían, un gobernante, por eso se preparó bastantes años antes escribiendo a detalle como debía actuar ese rey que iba a gobernar a aquella nación que Él amaba con todo el corazón, la cual había elegido y que tenía el privilegio de llamarse el pueblo de Dios. (Deuternonomio 17:14-20)

No iba a ser fácil, pues como sabemos al leer el antiguo testamento, el pueblo era necio, terco y egoísta y para ser guiado por el camino de Dios, se requería un rey conforme al corazón de Dios; por eso podemos ver el encargo de Dios con las siguientes características:

1. Asegúrate de nombrar como rey a uno de tu mismo pueblo, uno que el Señor tu Dios elija. No aceptes como rey a ningún forastero ni extranjero. Versículo 15.

Dios quería que su pueblo fuera guiado por alguien que formará parte de él ¿por qué? Porque en esa época ellos eran los únicos que tenían el privilegio de conocer el corazón de Dios a través de su Ley, revelada a Moisés.

2. El Señor te ha dicho: “No vuelvas más por ese camino”. Versículo 16.

Dios sabía a la perfección que los hombres tendemos a vivir del pasado, del éxito obtenido con anterioridad, de los recuerdos, de la costumbre; Él hace cosas nuevas todos los días, y tiene la característica de borrar nuestro pasado, por eso un requisito para el Rey era tener visión para el futuro dejando atrás el pasado.

3. El rey no tomará para sí muchas mujeres, no sea que se extravíe su corazón, ni tampoco acumulará enormes cantidades de oro y plata. Versículo 17.

Dios es fiel y justo, además de ser un Dios de orden, sabemos perfectamente que el corazón del hombre tiende a los placeres y a perderse en los afanes de la vida; lo que Dios buscaba en el Rey que iba a reinar a su Pueblo, era a alguien que pensara primeramente en el pueblo y luego en sus placeres; no alguien que sacara provecho del mismo.

4. Cuando el rey tome posesión de su reino, ordenará que le hagan una copia del libro de la ley, que está al cuidado de los sacerdotes levitas. Esta copia la tendrá siempre a su alcance y la leerá todos los días de su vida. Así aprenderá a temer al Señor su Dios, cumplirá fielmente todas las palabras de esta ley y sus preceptos.

El mejor gobernante es Dios, es nuestro ejemplo a seguir, Él no es un Rey listo para condenar, es un Rey listo para amar, la pregunta es ¿cómo imitarlo si no se le conoce? Por eso Dios pedía que ese rey debía tener una copia de la Ley (de su palabra) para leerla todos los días de su vida, ¿cuál sería el beneficio? Un rey conforme el corazón de Dios.

El encargo que Dios le hizo a su Rey no era ser extranjero, tirano, egoísta, ni mucho menos conformista, era ser un hijo suyo capaz de expandir Su amor al pueblo, con el privilegio de poder buscarlo y conocerlo todos los días.

Comentar