HEBRÓN

La obediencia simple

He estado leyendo ambos libros de Reyes en la Biblia. Me doy cuenta de la desastrosa historia de la mayor parte de los reyes de Israel y Judá. Exceptuando a unos pocos, como Asa (1 Reyes 15:9-14), Joás (2 Reyes 12:1-3), Ezequías (2 Reyes 18:1-7) y Josías (2 Reyes 22.1-2, 25), el resto hicieron puras cosas malas y desagradables a los ojos del Señor.

Me llamaba la atención que algunos de ellos desobedecieron en instrucciones simples y directas que Dios daba, como por ejemplo quitar todos los dioses ajenos para que el pueblo no se desviara tras ellos, quitar los espacios de sacrificio a los ídolos en los lugares altos de sus naciones, no hacer alianzas con los pueblos paganos, entre otras cosas.

Era tan simple como eso. Su reino sería bendecido si obedecían esas indicaciones. Pero la mayoría eligió no hacer caso de ello. Es decir, piénsalo bien, ellos eran los reyes, la máxima autoridad entre su pueblo, no tenían que pedirle permiso a nadie para destruir una imagen de un falso dios, solamente bastaba con que dieran la orden…pero no lo hicieron.

Considero que muchos de nosotros somos como esos reyes, Dios nos pide hacer cosas pequeñas, simples, y decidimos no obedecer. A veces no se trata de grandes cosas como irnos de misioneros a Tanzania o de entregar nuestra casa a una familia necesitada. NO. La mayor parte del tiempo, el Señor nos pide dar pasos de obediencia simple.

Probablemente Dios no nos esté solicitando dar todo nuestro sueldo mensual, pero nos manda a dar la décima parte. No nos pide rentar un estadio para llenarlo con gente que no le conoce, pero sí nos pide hablarle de la salvación a ese compañero de trabajo en necesidad.

Quizás no te exige dejar tu empleo para estudiar en el Instituto Bíblico, pero te llama constantemente a leer Su Palabra. Posiblemente no requiera que albergues a todos los necesitados que viven en la calle, pero sí a que no ignores a un hermano que está pasando tiempos difíciles y le bendigas de alguna manera. Tal vez no te llama a servirle a tiempo completo, pero desde hace ratos te ha estado llamando en involucrarte a un ministerio de tu iglesia.

Me encanta que respecto a reyes como Ezequías y Josías, la Biblia describe a cada uno como un hombre que “hizo lo recto delante de Jehová” (2 Reyes 18:3), que “no se apartó de Jehová y guardó sus mandamientos” (2 Reyes 18:6), “Jehová estaba con él, adonde quiera que salía, prosperaba” (2 Reyes 18:7), “se convirtió a Jehová de todo su corazón, de toda su alma y de toda su mente y de todas sus fuerzas” (2 Reyes 23:25). Las Escrituras señalan que no hubo reyes como ellos, nadie más los superó ante el Señor. 

La grandeza y prosperidad de estos reyes se derivó de su corazón entregado al Señor y de su disposición a obedecer las instrucciones específicas que Él les daba.

¿Qué hay de nosotros? 

¿Qué pasos de obediencia simple te ha estado pidiendo el Señor que des?

No lo pospongas más. Dile que sí. Sé obediente. Comienza con esas cosas pequeñas. Da esos pasitos. Como a esos reyes, muchas bendiciones pueden estar esperándote si tan solo obedeces.

“Samuel respondió: ¿Qué le agrada más al Señor: que se le ofrezcan holocaustos y sacrificios, o que se obedezca lo que Él dice? El obedecer vale más que el sacrificio, y el prestarle atención más que la grasa de los carneros” 1 Samuel 15:22 NVI

Destellos | Doménica Maeda

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