HEBRÓN

Lo que Dios juntó no lo separe el hombre

Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre. – Mateo 19:6

¿Quién no ha oído una discusión?, ya sean miembros del hogar o personas desconocidas en algún lugar donde caminamos, ¿Quién no ha sido participe de alguna de estas discusiones?, ya sea a temprana edad o en nuestra edad actual todos hemos experimentado esa sensación de malestar e incomodidad tanto al escucharlas como el ser parte de ellas.

Muchas personas ya dentro del compromiso matrimonial aún no pueden lidiar con esto, optando en algunos casos por separarse no habiendo necesidad de ello ya que solo son problemas de caracteres, pudiendo haber tomado un mejor camino.

Un corazón pecaminoso

Toda división comienza por desacuerdos, pero los desacuerdos ocurren por varias razones, aunque la raíz de ellos muchas veces empieza por el orgullo y ego arraigados en los corazones de ambas personas en debate.

Como lo dijo el Profeta Jeremías (ver. Jeremías 17:9) el corazón es”engañoso y perverso”, y esto interno es una evidencia clara del ser humano y su naturaleza pecadora que ahora aflora en un carácter determinado, dándonos a entender que más allá de las acciones producidas externamente -que ya en sí son malas-, los motivos internos son el porque hombres como mujeres se llegan a comportar así.

La respuesta a esto lo dijo el mismo Cristo – “Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, la inmoralidad sexual, los robos, los falsos testimonios y las calumnias.”-Mateo 15:19 , es decir que el problema en sí está en el corazón pecador del ser humano, un corazón caído y dañado por el pecado, un corazón no regenerado, solo puede producir dolor, entregar desamor y solo puede guardar rencor.

Y esto lo vemos de manera más clara en el divorcio entre dos personas, produciendo dolor y separación en ambas, muchas veces dejando a hijos de por medio. Y todo esto por el hecho de ignorar la dirección de Dios por medio de las Escrituras y por la falta de dominio propio (Ver. 2 Timoteo 1:7), perdiéndose así el respeto y la confianza.

La distancia no siempre es la solución

La Biblia y de manera Particular Cristo, no nos enseñó que el divorcio como tal fuese lo mejor, ni la solución a nuestro corazón pecaminoso, ni siquiera estuvo en los planes de Dios que dos personas que compartan no solo tiempo sino que sus vidas en un futuro en común luego tomen la decisión de separarse (ver.Mateo 19:5).

La Palabra nos da a entender que en cierto caso esto puede darse (ver. Mateo 5:32) pero nunca no los da como una opción sino como una muestra de lo que el pecado no tratado produce en una o ambas personas que componen dicha unión.

Primero que todo debemos entender que si nuestro corazón no ha sido regenerado por el Evangelio de Cristo, debemos arrepentirnos en humildad y pedirle a Dios que quite todo rastro de pecado que nuestro interior albergue (ver. Salmos 139:23-24).

La voluntad de Dios para el matrimonio

El Matrimonio es una de las evidencias más gratas entre personas que se unen en un vínculo y componen el núcleo de la sociedad, no la podemos asemejar con ninguna institución u organización humana.

Cuando nuestro texto base dice “…que no lo separe el hombre”(Mateo 19:6)”, está diciendo como en – Éxodo 20:14-“No cometerás adulterio”, Es Decir que nunca ha estado en los planes de Dios el que hombre y mujer se separen luego de haberse unido, porque Dios no se deleita en las disensiones.

La Biblia hace una comparación entre Cristo y la Iglesia como el varón con su novia, es por ello que a la Iglesia la Biblia le llama la esposa de Cristo (ver. Efesios 5.25–27), desde el Génesis Dios ya había planificado que el Hombre y Mujer cumplieran un propósito en común (ver. Génesis 1:28).

Una unión en amor y ayuda mutua que formasen una familia y primero que todo pudiesen relacionarse con Él así experimentarían el cambio en sus corazones y avanzarían juntos, ninguno superior al otro, mejor aún; dos seres con capacidades distintas a fin de cumplir cada uno un rol en particular y unidos bajo un propósito final, Glorificar a Dios (1 Corintios 6:20).

“Dios es amor y sí Él es el fundamento de toda unión, todo lo que sobre Él se edifique será firmemente arraigado y florecerá”.

Benjamín Tejada

Benjamín es escritor en Hebrón. Es autor y fundador en el Ministerio Cristiano "DIOS ES UNO" y miembro de Dios es Santo. De Perú nacido en Chile, de la 3ra Iglesia Bautista de Sn Bd.

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