HEBRÓN

Más que a la mañana

Más que a la mañana

Mi alma espera al Señor más que los centinelas a la mañana; Sí, más que los vigilantes a la mañana. (Salmos 130:6)

Si has tenido la oportunidad de tener un trabajo que demande hacer turnos nocturnos, podrás comprender la necesidad común que experimentamos los que trabajamos durante la noche, esa inmensa necesidad que llegue el amanecer.

Muchas veces en esas noches sin dormir lo único que el corazón espera es que amanezca, que alguien levante la carga que cada vez se hace más pesada, o que llegue para tomar la decisión correcta.

Mi experiencia trabajando varios años por la noche-madrugada, me ha hecho poner mis ojos con más detenimiento en el Salmo 130, y que de a poco haya llegado a ser uno de mis salmos favoritos. Hoy comparto una sencilla meditación basada en este salmo esperando que hagas un ejercicio similar en casa.

Desesperación

Desde lo más profundo, oh Señor, he clamado a Ti. ¡Señor, oye mi voz! Estén atentos Tus oídos A la voz de mis súplicas. Señor, si Tú tuvieras en cuenta las iniquidades, ¿Quién, oh Señor, podría permanecer? (Salmos 130:1-3)

En la vida podemos llegar a un punto de quiebre, donde vemos la cantidad de cosas que se vienen encima nuestro como una avalancha que no puedes controlar.

Ves tu vida en retrospectiva y te das cuenta la profundidad de tu bajeza, cuán alta es la Gloria y Majestad de Dios, y cuan vil y pecador eres, allí cuando reconoces tu estado en lo más profundo de la desesperación y cuando reconoces la pena de tu pecado, allí mismo puedes levantar tu voz hacia el Señor y el escucha realmente.

Cuando estás quebrantado en arrepentimiento, y te pesa tu vida anterior puedes suplicar delante de Dios por misericordia, para que no te trate de acuerdo con tus actos y no te de lo que mereces, sino que demuestre su amor y Gracia. Y El estará atento a esa súplica sincera del corazón.

Mi esperanza

Pero en Ti hay perdón, Para que seas temido. Espero en el Señor; en El espera mi alma, Y en Su palabra tengo mi esperanza. Mi alma espera al Señor Más que los centinelas a la mañana; sí, más que los centinelas a la mañana. (Salmos 130:4-6)

Me encantan los “peros” de la Biblia, no son excluyentes sino son una muestra de esperanza.

Pero en Ti hay perdón”, a pesar de nuestro pecado, a pesar de merecer ira, a pesar de que no le buscamos, Él hace una expresión de su amor al ofrecer a su Hijo mismo en sacrificio para comprar nuestro perdón, deja la lista de pecados a un lado y ofrece misericordia.

Con gran poder y gran amor Dios otorga un gran perdón por medio de Cristo.

Al sabernos perdonados de esa gran deuda, no nos queda más que aumentar nuestro respeto, reverencia y temor hacia su majestad y su gran bondad. ¡El dar perdón da Gloria a Su Nombre!

Mi confianza

La esperanza del perdón a través de Jesucristo es lo que nos capacita para esperar en Él.

Sabemos que su Palabra es confiable, sabemos que en Él podemos refugiarnos y esa esperanza se manifiesta en un anhelo cada vez más profundo de conocerlo a Él, una expectativa de cómo el responde nuestra oración de dependencia, de que no estamos solos en la lucha contra el pecado, que Él verdaderamente nos sacará de estas profundidades de desesperación en que nos encontremos.

Y así como los guardias que velan una posición en la guerra desean antes que cualquier cosa que amanezca y que desaparezcan las amenazas a su vida, nosotros también deseamos que Cristo sea el sol que quite nuestras tinieblas, que quite lo pesado que pueda ser una noche en vela y traiga la alegría de la libertad que da el día.

Seguridad

Oh Israel, espera en el Señor, Porque en el Señor hay misericordia, Y en El hay abundante redención; El redimirá a Israel De todas sus iniquidades. (Salmos 130:7-8)

Cuando te apropias y crees una verdad, algo pasa en tu interior: causa seguridad, y si estás seguro de algo hablas con propiedad sobre el tema.

Eso pasó en la vida del salmista, y espero pase en la vida de todos nosotros, que al creer verdaderamente en el perdón que Dios otorga y que podemos descansar confiados en la esperanza que nos da su amor podamos compartir con aquellos que nos acompañan en el viaje de la vida el mensaje de misericordia y redención por medio de la sangre de Jesús.

Si realmente hemos creído que “en Él hay abundante redención” no la limitemos para el resto de las personas del mundo. En su sacrificio hay poder para el perdón de pecados para todo aquel que arrepentido le confiese Señor y Salvador.

Conclusión

No temamos clamar a Dios por misericordia, aún si nos vemos en lo más profundo del pecado, Él nos prestará atención conforme a su misericordia.

Anhelemos al Señor con alegría, con pasión y expectación, confiando en su Palabra con todo nuestro corazón.

Compartamos y animemos a otros a buscar perdón y misericordia de Dios y a esperar en El.

David Arreaza

David es escritor en Hebrón y sirve al Señor como Pediatra en el Seguro Social y en la música en una comunidad misionera. Casado con Eva, asiste a Iglesia Reforma en Ciudad de Guatemala.

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