HEBRÓN

No quites nada de tu plato

Una pequeña visión al pensamiento de Asaf

Entre mis lecturas diarias busco muchas cosas sobre gastronomía, no porque me ocupe el noble arte de la cocina, sino más bien porque me apasiona el buen comer. En un artículo reciente, leí sobre una entrevista realizada a varios chefs reconocidos acerca de los malos comportamientos que veían en sus clientes, uno de los peores, según ellos, era el que algunas personas pedían que se retiraran ciertos ingredientes, que no eran de su agrado, de la receta original. Decían esto debido al balance delicado de cada plato de autor, si tan sólo uno de aquellos ingredientes era retirado alteraría la totalidad de la experiencia culinaria.

Me pregunté cuan a menudo en nuestra vida éramos igual a estos comensales desprevenidos, que queremos un plato sabroso en la mesa de nuestra vida, pero sin los elementos amargos, picantes o agrios. Quisiéramos ver aislados el amor, la protección y la fidelidad de Dios de su soberanía sobre nuestras vidas y el mundo que nos rodea, esa soberanía que le permite hacer Su Voluntad y no la nuestra. Relegamos el sufrimiento a plato de segunda mesa, cuando puede ser el ingrediente que realce el sabor de los otros elementos de la vida.

Estando en un mundo caído con circunstancias que no se darían en un mundo ideal, debemos ver a un Dios que actúa de forma sobrenatural, utilizando y encaminando incluso aquellos actos de maldad, enfermedad o muerte hacia situaciones que cumplan su propósito, incluyendo algunos ingredientes que a nuestro gusto, no quisieran que estuvieran en nuestra mesa.

Ingrediente no deseado #1. Las dificultades a pesar de ser cristianos

En nuestra visión del mundo consideramos que nuestros problemas son mayores que los de los demás, y esto es más marcado cuando tratamos de llevar una vida limpia delante de Dios. El salmista Asaf da una muestra de ello en uno de sus salmos:

¿Conservé puro mi corazón en vano? ¿Me mantuve en inocencia sin ninguna razón? En todo el día no consigo más que problemas; cada mañana me trae dolor. Salmos 73:13-14

Cuando confiamos en Dios y sufrimos una debacle económica, una enfermedad crónica o terminal, la muerte de un ser querido o cualquier otra situación, nos vemos frustrados, reconsideramos nuestros esfuerzos de ser mejores y vivir más cerca de Dios, parece que nuestros problemas, enfermedades o sufrimientos se multiplican delante de nuestros ojos y la vida no se ve como un juego limpio sino más bien como una trampa.

Ingrediente no deseado #2. El malvado que le va bien en la vida.

Si una cosa nos cuesta entender es la prosperidad de los malvados, si sólo los justos prosperaran no tendríamos problema con ello, pero al ver una situación de pobreza, enfermedad o problemas en nuestra propia vida y ver a gente sin escrúpulos y que se deleita en el pecado viviendo “a sus anchas” nos puede hacer tambalear.

Pero en cuanto a mí, casi perdí el equilibrio; mis pies resbalaron y estuve a punto de caer, porque envidiaba a los orgullosos cuando los veía prosperar a pesar de su maldad. Salmos 73:2-3

Ingrediente no deseado #3. La burla constante de lo que es santo

Muchas veces no comprendemos cómo deja Dios que se le desafíe, se manche su nombre o permita que se le desprecie, muchas veces no nos preocupa sólo el honor de Dios, sino también nuestro propio honor, ya que nos hemos vinculado a Su Persona. Cuando vemos la ola de anticristianismo y odio hacia todo lo bíblico nos preguntamos cuando Dios se defenderá y nos defenderá de todo esto.

Levántate, oh Dios, y defiende tu causa; recuerda cómo te insultan estos necios todo el día. Salmos 74:22

El plato completo: La sabiduría y la eternidad de Dios

No pretendo saberlo todo, al leer los salmos muchas veces me he visto reflejado en ellos, me he hecho estas tres preguntas y muchas más, queremos encontrar el porqué del sufrimiento en nuestras vidas y de quienes amamos, esa es la pregunta del millón.

Si creemos en un Dios Todopoderoso, Santo y Amoroso nos cuesta entender el significado del sufrimiento y la maldad, pero si recordamos sumar la totalidad de los atributos de Dios como: su sabiduría, su justicia y su eternidad, sabremos que cada sufrimiento acabará, cada injusticia será juzgada, cada lágrima enjugada, cada inocente será vindicado, y llegaremos a creer que nuestro transcurso en esta tierra no es el fin en sí mismo, fuimos diseñados para la eternidad.

Conclusión.

No debemos desesperar si no vemos una mejoría de nuestra situación, muchas veces Dios quiere enseñarnos algo sobre El o sobre nuestro corazón en esos momentos de angustia y sufrimiento, El pasa con nosotros por cada prueba porque así lo ha prometido, el Hijo dejó su gloria para poder comprender nuestros sufrimientos y experimentar nuestros quebrantos.

Cuando pases por aguas profundas, yo estaré contigo.
Cuando pases por ríos de dificultad, no te ahogarás.
Cuando pases por el fuego de la opresión, no te quemarás;
las llamas no te consumirán. Isaías 43:2

Muchas veces Dios no nos dirá el porqué de nuestro sufrimiento, como en el caso de Job o José, nos permanecerá oculta la razón que Dios tiene para no sacarnos de nuestras aflicciones. Sin embargo en el futuro podremos saber que todo sufrimiento fue encaminado para bien, que El Señor siempre tuvo el control de nuestra vida.

El sufrimiento me hizo bien, porque me enseñó a prestar atención a tus decretos. Salmos 119:71

Y sabemos que Dios hace que todas las cosas cooperen para el bien de quienes lo aman y son llamados según el propósito que él tiene para ellos. Romanos 8:28

Recordemos que Dios tiene todo en su control y nada se escapa de su mano, todo tendrá un día su justa recompensa o su justo castigo, gracia y honra para quienes confiaron en Cristo como salvador y justicia para los que rechazándolo obraron el mal según su propia voluntad. Esa es la confianza que nos permite tener un Dios tan grande, tan amoroso, tan lleno de misericordia y gracia. Un Dios soberano.

¡Te damos gracias, oh Dios! Te damos gracias porque estás cerca;
por todas partes, la gente habla de tus hechos maravillosos.

Dios dice: En el momento que tengo pensado,
haré justicia contra los perversos.

Cuando la tierra tiembla y sus habitantes viven en caos,
yo soy quien mantiene firme sus cimientos. Salmos 75:1-3

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