HEBRÓN

¿Quién es el culpable?

A la pregunta, “¿Quién es el culpable de mis errores y fracasos en la vida?” La única respuesta correcta de acuerdo a la Palabra de Dios es una sola: Yo mismo.

“4 Sabedlo: todas las almas son mías. Como el alma del padre, así el alma del hijo es mía. El alma que pecare, ésa morirá. 20 El alma que pecare, ésa morirá. El hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del hijo. La justicia del justo será sobre él, y la impiedad del impío recaerá sobre él” (Ezequiel 18:4, 20).

No hay entonces excusa para ningún hombre delante de Dios. Jesús mismo lo declara:

“Si no hubiera venido y les hubiera hablado, no tendrían pecado; pero ahora no tienen excusa por su pecado” (Juan 15:22).

¿Significa esto que delante de Dios nadie puede ser amado y perdonado por Dios? ¡En ningún momento! La misma Palabra nos enseña:

“Pero si el impío se aparta de todos sus pecados que hizo, y guarda todos mis estatutos y hace según el derecho y la justicia, ciertamente vivirá. No morirá. 22 Ninguna de las transgresiones cometidas serán recordadas contra él. En su justicia que hizo vivirá. 23 ¿Quiero Yo la muerte del impío? dice Jehová el Señor. ¿No vivirá, si se aparta de sus caminos?” (Ezequiel 18:21-23).

¿Qué hacer entonces?

“Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad” (1ª Juan 1:9).

“Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno peca, Paracleto tenemos ante el Padre: a Jesús el Mesías, el justo” (1ª Juan 2:1).

Recordemos: Somos moralmente responsables ante Dios porque somos hechos a la imagen del Único Dios moral.

Carlos Enrique Garbiras

Carlos Enrique Garbiras es Director general en Ministerio de Apologética e Investigación Cristiana (MIAPIC), sirve en predicación y enseñanza de la Palabra de Dios en Amazing Grace Church, en Bogotá.

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