HEBRÓN

Sana doctrina

“Que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias.” – 2 Timoteo 4:2-3

La sana doctrina es algo que muchos hemos oído, pero pocos entendemos, el decir que algo lleva un título de sana doctrina no quiere decir que se esté enseñando conforme a la real doctrina. Una enseñanza anti doctrinal es aquella que contiene verdad pero no encierra toda ésta, sino que se mezcla con el error buscando un fin personal y humano no divino, y esto significa que no se sujeta a la Palabra de Dios.

Pablo Apóstol de Jesús le escribe a un joven pastor llamado Timoteo y lo vemos registrado en dos cartas, hablando en ambas sobre la enseñanza sana ya que cuando él ya no estuviera para inspeccionarla, Timoteo tendría la responsabilidad de mantener firme su llamado y la instrucción de Dios a través de Pablo, siendo apto para exhortar a la congregación con íntegra enseñanza, ya que maestros falsos entrarían a la congregación con el fin de desviar a muchos al error.

Es por eso que debemos tener una relación más profunda con Dios por medio de su Palabra, una comunión tan estrecha que podamos ver al verdadero Cristo revelado en las Escrituras, que sepamos diferenciar en la sana doctrina y la no doctrinal, entregando enseñanzas que edifiquen a la iglesia y la preparen para la persecución, que la hagan fuerte en fe, que las convicciones sean como pilares del Evangelio, no enseñando a poner la mira en cosas terrenales, sino en lo concerniente a la eternidad.

Comentar