HEBRÓN

Tristeza y arrepentimiento

Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte.” 2 Corintios 7:10

La tristeza como tal no es mala, pero muchas veces es producto de nuestras acciones y nuestra conciencia lo sabe, todo eso pesa sobre nosotros. La tristeza puede doler, puede incomodarnos con nuestra propia mente diciendo que hemos pecado, que somos culpables y llevarnos a una sensación de culpa y frustración, pero el verdadero arrepentimiento nos hace cambiar de dirección y tener un nuevo comienzo.

Al Contemplar la vida de Dos personas “Judas Iscariote” y “Pedro Apóstol de Cristo” vemos:

  • Judas pecó al entregar a Cristo por 30 monedas de plata, su conciencia gritaba su pecado, cayendo en una profunda desesperación que lo llevó al suicidio.
  • Pedro negó a Jesús tres veces por salvar su vida, pero se arrepintió de tal manera que lloró amargamente y hoy es recordado como uno de los pilares de la Iglesia.

La tristeza y remordimiento no es una señal de la Salvación, pero el verdadero arrepentimiento nos conduce a ella.

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