HEBRÓN

Una canción de redención

Una canción empezó a sonar desde la eternidad en la mente del único que ya existía en ese entonces, el Padre y el Hijo y el Espíritu Santo la entonaba, una voz y una canción, un plan seguro de mostrar amor y misericordia. Y aunque no necesitaba nada pues se tenía a sí mismo, de Su gran amor y para Su Gloria creó todo lo que existe. Y todo cuanto se formaba cantaba en coro para el Dios que lo había creado, una armonía maravillosa en la que también participó hombre quien cantaba libremente a la manera de Dios y se deleitaba en hacerlo.

Sin embargo, un día, el hombre no participó más de ese coro, la creación observó horrorizada el día en que el hombre prestó su voz para cantar otra melodía, una canción vacía, una canción para sí mismo y para su enemigo, si antes era libre para cantar la canción de Dios, de ahora en adelante nunca más fue libre para entonar la melodía que llenaba su corazón, ciertas notas sonaban de repente al ver la naturaleza, fracciones remotas, recuerdos demasiado lejanos del original. La canción lucía rota sin el hombre cantando pero la Voz Principal la sostuvo, la Voz de Dios nunca la dejó de cantar.

Y en su amor Dios le dio una promesa al hombre, que de los suyos vendría alguien que le enseñaría al hombre a cantar otra vez. Pero la humanidad no esperó al cantante, al poco tiempo empezaron a multiplicarse tantas canciones y ritmos distintos que la canción original parecía perdida para siempre, pero la Voz de Dios nunca la dejó de cantar.

Y Dios levantó hombres solitarios y formó una nación, que cantaron la pequeña canción de la promesa, de padre a hijo y de hijo a nieto, durante generaciones y siglos, y algunos pequeños cantantes recibían estrofas de la canción y las escribían para los demás, y la canción iba cobrando su forma poco a poco, pero no muchos la entendían y la canción parecía incomprensible, pero la Voz de Dios nunca la dejó de cantar.

Y Dios descendió a cantar la canción entre los hombres y la humanidad volvió a escuchar Palabras de Vida Eterna, y el Hijo vivió entre nosotros y mostró la gloria de esta canción, pero los hombres no pudieron reconocerla, ni aceptarla, ni comprenderla. En cambio hicieron sufrir y le dieron muerte al autor de la vida de la manera más despreciable y lo enterraron sellando su tumba con una gran piedra. Parecía que la canción se había extinguido, y que la música dejaría de sonar, pero la Voz de Dios nunca la dejó de cantar.

Y con el poder del Espíritu Santo, el Hijo se levantó de la muerte, y cantó fuertemente la canción completa por primera vez, y 12 pobres hombres lo escucharon, y siguieron cantando, y poco a poco Dios fue formando un nuevo coro de hombres y ha seguido llamando gente de toda nación para unirse y cantar la misma canción, y aunque muchos se han opuesto y han querido extinguir este coro, la Voz de Dios nunca ha dejado de cantar.

Y el día vendrá en que todo el mundo oirá su voz, y levantará sus escogidos de toda la Tierra para darles la salvación prometida de la cual trata su canción y vivirán con El para siempre gozando de su misericordia mientras sus enemigos, puestos por estrado de sus pies, recibirán lo que sus obras merecen, y aunque parezca que la canción ya cumplió su propósito será la misma que resonará por la Eternidad, y nuestras voces se unirán a la Voz de Dios y nunca dejaremos de cantarla.

Esta es La canción de redención: a un mundo corrupto y perdido, que no puede ni quiere encontrar su camino de regreso a Dios, aunque lo necesita con desesperación, el Padre envió a su Hijo Amado para que naciera de mujer y viviera una vida perfecta y sin pecado y que muriera según el plan de Su voluntad, y que con Su muerte dé vida a todo el que crea en Él mediante la fe y el arrepentimiento que imparte el Espíritu.

Así es. Su muerte cubre todos tus pecados si vienes en fe, ¿qué esperas? Una sola mirada a su cruz y el glorioso intercambio se dará, el tomará tus pecados y te entregará su justicia para tu salvación. ¿Seguirás cantando la misma vieja canción vacía que has cantado hasta ahora? ¿No quieres cantar la canción original escrita para dar vida? ¿No quieres unirte a los miles que lo han hecho ya? ¿No quieres cantarla delante de Cristo Jesús que la hizo posible?

Quiera Dios que haya en tu corazón la misma respuesta que los primeros convertidos al escuchar por primera vez la canción de redención en el evangelio:

Al oír esto, conmovidos profundamente, dijeron a Pedro y a los demás apóstoles: “Hermanos, ¿qué haremos?” Entonces Pedro les dijo: “Arrepiéntanse y sean bautizados cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de sus pecados, y recibirán el don del Espíritu Santo. Porque la promesa es para ustedes y para sus hijos y para todos los que están lejos, para tantos como el Señor nuestro Dios llame.” Hechos 2:37-39

David Arreaza

David es escritor en Hebrón y sirve al Señor como Pediatra en el Seguro Social y en la música en una comunidad misionera. Casado con Eva, asiste a Iglesia Reforma en Ciudad de Guatemala.

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